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La Coctelera

Evasión Y Victoria
¿Por qué conformarnos sólo con evadirnos o sólo con resultar victoriosos? ¿Acaso la libertad está por encima de la superación individual?

21, jun

Fábula para mentes inteligentes.

Pedro Javier

EL GORRION


Erase una vez, en un crudo y duro invierno del norte de Europa, que un pequeño pero avispado gorrión, quiso emigrar a tierras más cálidas, por lo que sin pensar demasiado en los riesgos y sus consecuencias, inició el vuelo con el único propósito de huir del frío y el hambre. 

Y tal era el frío, y tan gélido el viento, que a las pocas horas no le quedó más remedio al pequeño gorrión, que posarse en el suelo para recuperar el aliento. Pero he aquí, que el frío era tan intenso, que al tratar de remontar el vuelo, el gorrión no fue capaz, puesto que no podía mover las alitas ya que se le habían congelado. 

Lamentándose estaba de su triste y peligrosa situación, cuando una vaca que por allí pasaba, se le cagó encima. “Solo me faltaba esto, morir ahogado entre la mierda”, pensó el entristecido gorrión, que sin embargo, al calor de la reciente caca, pudo volver a mover sus miembros congelados, a la par que gorjeaba de placer al entrar en calor su entumecido cuerpecito. 

Sus gorjeos de placer fueron oídos por un tigre que andaba por las cercanías buscando comida. Se acercó a la fuente del sonido, escarbó con una de sus patas delanteras, para separar al gorrión de entre tanta caca, y se le comió. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. 

Pero no hay cuento que no tenga moraleja y este cuento, a falta de una, tiene tres.

A saber: 

1ª.- “No todo aquel que te llena de mierda es tu enemigo”. 

2ª.- “No todo aquel que te saca de la mierda es tu amigo”. 

3ª.- “Si alguna vez te vieras con la mierda al cuello...¡¡¡no digas ni pío!!!”.

Publicado Martes, 27-01-09 a las 20:21

Un juzgado sevillano ha absuelto a un hombre que llevaba cuatro años sin poder ver a su hija después de que fuera denunciado por su ex compañera sentimental en 2004 al cometer supuestos abusos a la menor, una niña de tres años que tenía arañazos en sus zonas íntimas, relacionados con un problema de lombrices.
En la sentencia el juez entiende que no hay indicios suficientes para concluir que el acusado realizó tocamientos a su hija causándole una herida "con el fin de satisfacer sus deseos sexuales", de manera que ha decidido dictar una sentencia absolutoria en virtud del principio 'in dubio pro reo'.

El juez defiende que el Equipo Psicológico de Investigación de Casos de Abusos Sexuales (Eicas) que reconoció a la menor "descartó" la existencia de tales abusos, de manera que los síntomas de la menor "de falta de sueño" podrían deberse precisamente a la existencia de lombrices. El juez defiende de igual forma que los peritos indicaron en el juicio que el acusado «no está dentro del patrón de un sujeto pedófilo».
La niña, que no recuerda los abusos, pudo estar también influencia por la madre "por el ambiente de tensión mantenido por la madre hacia el acusado". Al hilo de ello, la resolución judicial recoge que las manifestaciones de la madre son "altamente interesadas y con subjetividad negativa".
Según los peritos, los cambios de comportamiento de la menor son "compatibles" con la existencia de relaciones parentales "pésimas" y "nada hace prever" que sea debido a la existencia de unos abusos.
Así las cosas, el hecho de que la menor hubiese dicho en el hospital que "la pupa" se la hizo su padre, aunque no pudo decir "cómo ni en qué lugar", pudiera ser porque la menor estuviera "influenciada" por la madre.

Fuentes de la defensa del procesado indicaron que su cliente, "que es totalmente inocente", ha "perdido cuatro años de relación con su hija", por lo que se "está planteando reclamar la custodia" de la menor.